Volver al blog
A donde iremos a parar...
2 min de lectura (265 palabras)
#tecnologia#agentes
La evolución corre tan rápido que mi mente apenas alcanza a seguirle el paso.

Hace más de tres años que curiosamente entré por primera vez a DALL·E y, con apenas una oración, le pedía que me dibujara o creara una imagen. Un mes despúes se liberaba al publico el prehistórico ChatGPT 3.5. No podía—no podíamos—salir de nuestro asombro. Era como si el futuro que había visto en Los Supersónicos hubiera llegado de repente, tocando mis manos. Aunque en ese primer momento no podía responder sobre hechos posteriores al 2019, ni acceder a la web, y a veces cometía algunos errores matemáticos, la fascinación ante esa maravilla era inevitable. Con el tiempo cada nuevo mes, traía nuevas mejoras o funcionalidades: algunas deslumbrantes, otras discretas. Nos maravillaba, nos sigue maravillando, y siempre nos deja con la sensación de que aún no hemos visto nada. Justo cuando pensábamos que ya habíamos alcanzado un límite, llegaron los agentes: algunos tímidos, otros tan sofisticados y costosos que solo podía leer sobre ellos en boletines de tecnología. Ayer finalmente probé uno, que se lanzó para programadores. En realidad, es para cualquiera: es un agente que programa. Y, de repente, sentí el mismo asombro que hace tres años. Revisó el código, encontró errores, planteó una estrategia para solucionarlo, generó un plan de trabajo, los corrigió, los testeo, lo implementó y lo guardó en el repositorio......, todo en menos de dos minutos. En ese instante, asaltó una estrofa de una canción folklórica: “🎵¿A dónde iremos a parar si .......?🎵”, Si esto sigue, si sigue evolucionando a esta velocidad.¿que veremos en unos pocos meses? (Ya no me atrevo a preguntarme que nos puede traer en unos pocos años.)